La abolición del dinero en efectivo y el crecimiento del pago de manera electrónica son dos hechos que corren imparables, y lo hacen en paralelo. Todo nace en torno a la convicción de que el fraude fiscal es menor allí donde la proporción de pagos por vía electrónica, ( tarjeta, transferencia, teléfono móvil)  es mayor. Actualmente existen países que operan prácticamente sin efectivo, países como Suecia y Dinamarca.

El Gobierno pretende aprobar una serie medidas para mejorar la lucha contra el fraude fiscal, entre las que se incluye la limitación de los pagos en efectivo a 1.000 euros con el objetivo de reducir el uso del dinero negro y fomentar los medios de pago electrónicos, que generan menos fraude.

La lucha contra el crimen organizado o el blanqueo de capitales son los argumentos que usan los políticos para convencernos de que una economía sin dinero en efectivo sería mucho más segura.

El verdadero argumento no es evitar el blanqueo de capitales sino algo más simple: hace tiempo que el Banco Central Europeo intenta estimular la economía con intereses al cero, e incluso, con intereses negativos. Así, si ya no existe dinero en efectivo, ningún ciudadano podrá escapar de los intereses negativos. Y como todos los ciudadanos intentarán salvarse de ellos cuando retiren su dinero, la solución es eliminar el efectivo y así nadie tiene salida”. Por el momento, El Banco Central Europeo niega la abolición del dinero.

Los beneficios están claros, pero la abolición del dinero en efectivo tiene también grandes dificultades y contraindicaciones, especialmente en los países emergentes, donde por lo general los pagos electrónicos son poco frecuentes por razones económicas, culturales o tecnológicas.

Los avances tecnológicos han provocado que los actores tradicionales- la industria financiera- vean amenazada su posición por nuevos entrantes que reclaman para sí un trozo del negocio: compañías tecnológicas, fabricantes de móviles, proveedores de aplicaciones informáticas, operadoras de telecomunicaciones, empresas de distribución…

Nadie sabe a ciencia cierta cómo se va a reconfigurar el mapa de los medios de pago en el mundo ni si finalmente, el dinero en efectivo acabará anulándose en su totalidad. Lo que sí hay es cierto consenso entre los especialistas y usuarios sobre cuáles son las características que debe reunir un nuevo medio de pago para conquistar el mercado.

Un posible retrato-robot del medio de pago ideal debería ser ampliamente aceptado en multitud de países y comercios. En particular, debe permitir pagar tanto en establecimientos físicos como a través de Internet.

Además, deberá poder ser utilizado desde cualquier sitio o lugar.  También tiene que cumplir con la regulación y los estándares internacionales más comunes y ser seguro. Es imprescindible securizar la transacción, el medio y los dispositivos que intervienen en el proceso de pago. Y no solo debe ser seguro; además, debe transmitir sensación de seguridad. Serlo y parecerlo y como consecuencia, deben aumentar los presupuestos para la seguridad en los mismos.

Con todo ello, se creará un medio donde la eliminación del dinero en efectivo- sin riesgos- es cada vez más patente.

El Futuro está marcado, mas pronto que tarde la abolición del dinero físico será una realidad, tal vez un año, tal vez cinco, pero lo que está claro es que muy pronto dejaremos de utilizar los billetes como medio de pago.

Y por si alguien duda de tal situación….  ¿Nos podríamos imaginar hace algunos años la utilidad que podría desarrollar un móvil?  La tecnología  marcará el camino.

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