Por financiación interna o autofinanciación de la empresa se entiende a aquellas fuentes de financiación que han sido generadas por la actividad normal de la empresa. Puede ser de dos tipos:

Autofinanciación de enriquecimiento que, como su nombre indica, favorece el crecimiento de la empresa, pues le permite realizar nuevas inversiones. Está constituida por las reservas que son los beneficios no distribuidos por la empresa. Pueden ser de diferentes tipos: legales, cuando su cantidad está fijada por la ley; estatutarias, cuando están fijadas por /os estatutos de la empresa; y voluntarias, cuando están determinadas por la obtención de beneficios extraordinarios y reservas procedentes de subvenciones estatales y privadas.

Autofinanciación de mantenimiento, cuyo objetivo es evitar la descapitalización de la empresa. Está constituida por /as amortizaciones y las provisiones.

La amortización se calcula por el valor que va perdiendo el inmovilizado en el proceso de producción. Los bienes del inmovilizado pierden valor por el propio uso que se hace de ellos en el proceso productivo (y que hacen que se desgasten físicamente), bien por su obsolescencia técnica y funcional a causa de /os cambios tecnológicos que se producen. Cuando se acaba un ejercicio económico, se calcula la pérdida de valor que se ha producido en /os activos de la empresa y se incorpora al valor del producto como un coste más que se cobrará en el importe de la venta. A medida que pasan los años, el fondo de amortización va aumentando en el valor que se han depreciado los activos, de forma que, al final de la vida económica de éstos, la empresa podrá sustituirlos haciendo uso del dinero acumulado en este fondo.

Es evidente que la empresa, hasta que llega el momento de sustituir el inmovilizado, utiliza el fondo de amortización como fuente de financiación, para hacer inversiones que den una rentabilidad superior a la que se obtendría por ese dinero si estuviese guardado en la caja fuerte de la empresa.

Las provisiones son también una parte del resultado de la empresa, que crea un fondo para hacer frente a ciertas pérdidas que aún no se han producido, o bien futuros gastos. Por ejemplo, pérdida de /os valores mobiliarios, fondos para indemnizaciones, pago de impuestos, etc.

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